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domingo, 30 de septiembre de 2012

Ellos también sienten



Las circunstancias de la vida hacen que conozcas a la persona adecuada en lugares inesperados, o en momentos imprecisos, y así la conocí a ella, de casualidad, un día lluvioso bajo un porche, empapados, esperando que las gotas frías parasen, no repare en ella, hasta que me saludo, sus ojos posaron en mi, una sonrisa preciosa, una voz suave, un cabello lacio que caía sobre sus hombros, mojado, sus hombros descubiertos, delicados, marcados, algunas gotas resbalaban por su rostro de las puntas de su flequillo, enmudecí, no supe que mas decir, sonrió y dijo vaya día…
Se presento, esperaba que le contestara, pero me perdí en esos grandes ojos, en esa nariz graciosa, en esos labios carnosos, miro tímidamente, y a continuación, con inseguridad le di la mano y le dije mi nombre, nunca perdí el control de mis emociones, nunca se me atascaron las palabras intentando salir y quedándose dentro, algo pasaba, pasaba que no podía dejar de mirarla, no era como otras mujeres, no era como todas aquellas que se dedican a fardar, era natural, tenia algo, enigmático, quería descubrirlo, pero con un hola, me desarmo, me quede sin voz, no se trataba de un silencio incomodo, era un silencio de admiración, sus ojos mirando los míos, yo indagando en los suyos, era como la voz de su alma, entendía, pero no podía responder…
Otoño, nostalgia, ella preciosa, no demasiado maquillada, delgada, no demasiado alta, sus manos finas, dedos largos, uñas perfectas, era muy blanca, pálida, ante mi mirada, maravillosa, le daba color a ese día nublado, sin sol…
Al final, le propuse si quería tomar un café, en un bar, en un lugar, empezamos a conversar todo era muy simple, las palabras salían, ya no me daba cuenta cuanto llevábamos allí, contando cada uno un poco de lo suyo, teníamos cosas en común, tras pasar unas horas juntos, tenia la sensación de conocernos desde siempre, apenas sabia mucho de ella, pero tenia la sensación, de dejavu, de haberla conocido desde que existe el mundo, me dijo que se debía marchar, que la iban a echar en falta, le pedí el numero, quería volver a verla, me dijo que si el destino eso querría el nos juntaría, me quede con cara de tonto, pague la cuenta y me marche…
Esa noche apenas dormí, pensé mucho en ella, me interesaba, quería conocerla mas, me marco, ¿pero porque? Esa persona fue capaz de calarme, tan a fondo, como esa lluvia, que empapo mi ropa, no era como todas, con las que me acosté y las olvide, representaba algo mas, ni siquiera la bese, estreche su mano, su delicada mano, me transmitió una grata sensación, un chispazo, electricidad, ella me hacia temblar, balbucear…. No me quitaba de la mente, su sonrisa…
En el trascurso, de un tiempo pensé que lograría dejar de ver su sonrisa, pero todo lo contrario, tenía muchas mas ganas de volver a verla, hablaba de ella, me comentaban, no podemos creernos que te haya marcado alguien de esa manera y sin llevártela a la cama... Jamás me comprometí con nada, ni con mi vida, el trabajo, la carrera, todo me daba igual, la vida era para disfrutarla, y no quería cambiar, cree mis reglas, vivía la vida a mi manera, sin censuras, sin pensar, sin correr mas deprisa de lo que podía, conocí, infinidad de chicas, rubias, morenas, altas, bajas, infinidad, les prometía amor, me las ligaba, y las dejaba marchar, no quería compromiso, no podía cuidar de mi, como para que cuidar de otra, además siempre pensé que la mayoría estaban locas, tenia infinidad de números, y mi primera regla era no dar el mió, tras habérselo dado a una que se obsesiono, acosándome con mensajes de amor, cambia de numero, les prometía que las llamaría al siguiente día, aja, nunca lo hacia, había conseguido lo que quería, acostarme con ellas, luego había las que sabían a lo que iban, y nos sumergíamos en el deseo, no ame a ninguna de ellas, ni las quería, muchas deseaban lo que deseaba, no hay lugares donde no haya estado, o donde no lo hubiera echo, deje de traérmelas a casa, porque al no llamarlas, encontraba algunas notas, el compromiso no era un conocimiento que conociera, lo único que me importaba era mi moto y mis amigos, colegas de toda la vida, la familia quedaba lejana, ahora me tocaba disfrutar de mi independencia, ser como siempre desee ser, sin preguntas, sin explicaciones, sin reproches, sin discusiones…
Empecé a disgustarme, a pelearme con el destino, te hace conocer una persona que te quita el aliento, y hace que se la lleve el viento, lo veía injusto, no sabia que se sentía cuando te enamorabas, pero ella no desaparecía de mi cabeza, podría describir cada uno de sus rasgos, cada diente, cada dedo, cada arruga, cada gota de su blusa, el color, las grietas de sus labios, su olor, entre dulce y embriagador, seguramente si fuera a una perfumería conocería su fragancia, recordaba cada detalle, y ha pasado mucho tiempo, perdía la concentración en el trabajo, solo sabia su nombre, no sabia ni siquiera si era el verdadero, una pista que me llevaba a ningún lugar, ¿donde la podría encontrar? El mundo es demasiado grande, puedes esconderte, desaparecer, y jamás volver a ver, no podía sacarme de las retinas su pálida piel, su mirada, cada palabra que salía de su boca, como se movían, como pronunciaba, y salía, no escuchaba lo que decía, pero me parecía que flotaba, no podía concentrarme, no podía dejar de mirarla…
Ese gesto de morderse el labio, de mojárselo con la lengua, deslizándola suavemente, mojándolos lo suficiente, quería saborearlos, la deseaba, desde el primer momento, pero no como a las otras, la deseaba como algo inalcanzable, necesitaba estar a su altura, demostrarle, ¿el que? Algo, no se el que, pero que era digno de ella… que locura…
Pero la vida nos volvería a juntar, esta vez en una tienda de ropa, pero algo había cambiado, se le veía apagada, su sonrisa era diferente, ¿o acaso no era como yo lo recordara?, puede que estuviera especulado, pero veía en ella amargura, se esforzó por disimular, me saludo con amabilidad, me dijo que se alegraría de volver a verme, cuando me disponía a decirle que el destino nos junto, que si me daría, su numero, pero a su lado se acerco un chico, la rodeo, y con una sonrisa le dijo he pagado, nos vamos… se despidió, y la vi marchar. Comprendí que no se trataba del destino, si no que estaba ocupada, ella tenía a otro, me quede desilusionado, pero no pude desviar mis pensamientos de ella, no tenia tanta fuerza, era raro lo que me pasaba, ¿Qué es lo que sentía?...
Paso tiempo asta volverla a ver, al salir de trabajar, dirigirme hasta mi motocicleta, me choque con ella, no la reconocí, pero al disculparme, la mire, y era ella, con un gracioso gorro, una bufanda roja, y su abrigo, me saludo, sonriente, pero diferente, la invite a tomar algo, eligió un cacao, diciendo que tiene insomnio, y que algo calentito le iría bien, hacia demasiado frió, hablamos, de que tal le va la vida, con una media sonrisa y un poco de tristeza me comento, que bien, que no se quejaba, que era feliz y eso es todo lo que importaba, le di la razón, no podía dejar de mirarla, tenia un enigma, un misterio, quería resolverlo, quería conocerlo, la note agotada, trabajaba, y que ahora se dirigía a casa, no me moleste en pedirle el teléfono, no creo que tenga ninguna posibilidad, me he rendido, pero me dedicare a admirarla el tiempo que pueda, me ofrecí a llevarla, amablemente me rechazo, poniendo excusas, le dije que no importaba otro día será, que respetaba su opinión, aunque en mi interior sabia que no quería que la llevara porque no quería que supiera donde vivía.
Me rendí y me dedique a vivir mi vida, con las reglas, no creía que mereciera la pena luchar por alguien que tiene la mente y el corazón en otro lugar, que seguramente duermas en esa cama, abrazada a su espalda, no se porque me dolía, me lo imaginaba y me reventaba por dentro, me ardían las entrañas…
El invierno se marcho, pero tú seguías dentro de mí, aparecías en algún sueño, no le daba demasiada importancia, por la mañana desaparecías, aun sin conocerte echaba de menos tu ausencia, me faltabas, de una manera inexplicable…de alguna manera me dabas calor…
Llego la primavera y te encontré, triste, apagada, no tenía brillo tu mirada, en aquel bar entre luces oscuras, entre humo, aun así destacabas, te salude, te observe y estabas como asustada, como si no fueras tu, aguantando tu copa, las manos te temblaban, estabas rodeada de gente, pero te encontrabas ausente, mirabas la copa, perdiéndote en el liquido de tu vaso, como si buscaras respuestas, consuelo para tu alma, mirabas y te desvanecías, tu chico te rodeaba pero era como que no lo sentías, me marche para tomar el aire, no soportaba mas, por una parte me preocupabas, y por otra no quería estar allí, no se que me pasaba, me volvía loco, era como un tigre enfurecido en una jaula, encendí un cigarro, y escuche tu voz, diciéndome que hacia una noche preciosa, te conteste no mas que tu, entre salude y me marche, no podía estar mas allí, sentía que de una manera jugabas conmigo, me hacías daño, estaba sufriendo, intentaba esforzarme en conocerte, me llamabas la atención, me gustabas tanto…
No comprendía, porque a solas eras una y en compañía de tu pareja, tus amigos otra, pero renuncie, decidí no pensar mas en ti, aunque mis pensamientos volaran hacia ti, no importaba, los paraba, y me distraía, esperaba olvidarte, no verte mas…
No tuve suerte, volví a verte, de pasada, estabas en la parada de un autobús, de vi de pasada, no me pare, me fui, mirándote por el espejo, mirabas tus manos, delgadas, azuladas, pálidas, lastima, no pude ver tu rostro…
Coincidimos en un restaurante, yo cena de trabajo, tu con tu pareja, disimulando, mirándome de lado, me hablaban, pero no podía apartar la mirada de ti, ocupabas todo el espacio, no había mas mundo, puedo admitir, me estaba enamorando, aunque no fuera correspondido, era lo que me decía el instinto, pasaste junto a mi, y me colaste la servilleta, ponía tu numero, diciendo llámame a las 12:00, no entendía este juego, no quería ser el otro, quería ser el único, se tuyo, no estar en el segundo lugar, al marcharme, no supe que hacer, me pase la noche dando vueltas, comiéndome la cabeza, decidí llamarte, quedar y tomar algo, me dijiste que sentías muchísimo el ignorarme, que es muy difícil de entender, que era complicado, que lo comprendiera y que no hiciera preguntas, te marchaste, sin decir nada mas, me quede mudo, no te entendía no, podía comprenderte, ¿a que jugabas? ¿Te gustaba?, no era capaz de asimilar las cosas, borre tu numero, y pase, me dije todas están locas, prefiero atenerme a mis reglas, no saltármelas, no verte mas, y si te viera ignorarte, no mirarte…
Pasaron semanas, y una llamada inesperada a las cuatro de la mañana, me sobre salto, te escuche llorando, me dijiste si podía verte, que si podía ir a buscarte, que no sabias a quien acudir, me diste una dirección, no me lo pensé dos veces, y allí estaba, me puse lo primero que pille, te encontré, llorando, sobre una maleta, me agache a tu lado, levante tu rostro, no me lo pude creer, un ojo morado, un labio partido, diciéndome con mirada triste, me ha echado de casa, no se a donde ir, no tengo a quien acudir, no supe como reaccionar, te recogí, te lleve a mi casa, te dije que podías dormir en mi cama, mientras te preparaba un te, quería que te tranquilizaras, te pregunte si era la primera vez que pasaba, bajaste la cara, temblabas, te desplomaste, te recogí te lleve a la cama, estabas helada, busque una manta, te la puse por encima, llorabas sin parar, no sabia que mas podía hacer, me dabas las gracias sin parar, acariciaba tu carita, secándote las lagrimas, diciéndote, venga no pasa nada…esa noche me dedique a velarte, mirarte desde la puerta ver que estabas bien, durmiendo, aun llorabas, por la mañana llame al trabajo, informe que no podía asistir, asuntos familiares, el jefe me comprendió, diciéndome que cuando todo vaya mejor regresara… te deje descansar lo necesitabas, se te veía agotada, estaba pensando como ayudarte, que hacer con aquel tipo, me encargaría de el, sin duda, no comprendía como era capaz de levantar la mano, agredirte de esa manera, una persona a la cual se supone que amas, que es tu vida, que quieres estar con ella, darle lo mejor, ofrecerle calor y protección…
Te despertaste, avergonzada, tímidamente avanzando, disculpándote todo el rato, no me mirabas, bajabas la cara, me acerque a ti, te levante, te mire bien, y comprendí que teníamos que ir a un hospital, tenias que denunciarlo, llorando, me decías que no podías, que temías, te abrace, te dije que estaba a tu lado, que no iba a dejar que te pusiera la mano nunca mas encima, que te iba a cuidar, que podías quedarte en mi casa el tiempo que hiciera falta, pero que te vistieras, y fuéramos a la comisaría, la denuncia, al hospital, estabas dudando, pero al final, accediste, te fuiste a duchar, no tenias toallas, me pediste una, sin querer vi tu espalda, moratones, otros sin desaparecer, mi sangre empezó a hervir, no te dije nada, estaba furioso, cabreado, desesperado, me apetecía gritar, romper todo lo que podía ver, empecé a dar patadas al sofá, no quería que oyeras ningún ruido, no quería asustarte, apareciste, te tapaste el ojo con el flequillo, ibas tapada, ocultando las marcas, salimos de casa, siempre cogiendote con suavidad, me parecías tan delicada, no quería dañarte mas, quería que volvieras a sonreír, haciéndote feliz, te lleve a la comisaría, de primeras se pensaron que el agresor era yo, lo aclaramos todo, no parabas de decirme que tenias miedo, que querías dejarlo antes, pero te daba miedo marcharte, que no sabias que podía pasarte, que al principio, el no era así, no era violento, que cuidaba de ti, que te gritaba a veces, pero que nunca te puso la mano encima, no entendías ese odio que te tenia, perdiste el trabajo, a causa de las palizas, y empezó a pegarte mas a menudo, que delante del mundo era otro, y en casa era una bestia, que se comportaba como no debía, que te obligaba a hacer la comida, la cena, que si no salía bien, volvías a recibir tremendas palizas, que con el tiempo te marcaron, vivías asustada, temías asta a tu sombra, te asustabas con facilidad, en el hospital te curaron, te dieron unas cremas, unas gotas, y nos fuimos para casa, me dijiste que no querías salir unos días que vivías asustada, lo entendí, muchas noches mientras dormías, gritabas asustada, corría y te abrazaba, diciéndote que estaba allí, que no pasaba nada, que no te pensaba dejarte, que ahora estaba yo, tranquilizándote, te volvías a dormir entre mis brazos, y me quedaba mirándote, acariciándote, creo que hace mucho tiempo no dormías teniendo seguridad, empecé a dormir contigo, diciéndome que así te sentías mas segura, te obedecía, me gustaba cuidarte, te amaba, lo sabia, era capaz de hacer cualquier cosa por ti, el tiempo trascurría, y cuanto mas te conocía mas me gustabas, mas te necesitaba, mas te protegía, tu eras mi reina, y te merecías todo lo que no tuviste, el primer beso, tus labios, acariciando los míos, mereció la pena esperar tanto para ser dueño de ellos, que cuando llego el momento no pude creérmelo, tarde en hacerte el amor, lo entendía, tu pasaste de todo en tu día, el te forzaba, y a eso se llamaba violación…
Con el tiempo te sentías más segura, pero no entendía, tú falta de apetito, de comer tan poco, y adelgazar tanto, me preocupaba, le daba mucha vueltas, aunque con el tiempo mi familia era la tuya, mis amigos te adoraban, y yo cada día te amaba mas y mas, hasta que una noche salimos, y nos encontramos con tu ex, mi cabeza daba vueltas, mi corazón bombeaba con fuerzas, planee tanto tiempo ese momento, que al verlo me lance sobre el, dándole puñetazos, gritándole si le gustaba que lo maltrataran, que le desfiguraran la cara, patadas, sangre, tanto mía como suya, gritos, sustos, el decía que te ibas a enterar, y con cada palabra otro golpe mas, no permitiría que te amenazara delante de mi cara, era un miserable, un bastando, solo recuerdo unas manos agarrándome y sacándome arrastras, diciendo que debíamos marcharnos que habían llamado a la policía, no parabas de llorar, te secaba las lagrimas, aunque mi sangre se quedara en tu carita, te decía, ya esta, ya termino, nadie mas te aria daño mientras yo estuviera, no lo permitiría, de enfureciste, me gritabas diciendo, si estaba loco, si era como el, que nos diferenciaba ahora, si yo me comportaba como el, que no le conocía que se vengaría, me golpeabas, intentaba calmarte, te decía no, eso no pasara, no tenia miedo de el, y tu me gritabas mas diciéndome que no querías perderme, que me amabas, te abrace fuerte, contra mi pecho, empezaste a llorar, con fuerza, volvías a estar asustada, te subí a casa en brazos, no parabas de besarme de decirme que no querías que me fuera, que te dejara sola, te prometí que jamás, lo haría, a no ser que tu decidieras marcharte de mi vida y dejarme, te abrace la noche entera, aunque se que no dormías, temías, no por ti, si no por mi…
Al día siguiente me explicaste que se vengaría, que tuviera cuidado, que me mantuviera alejado, también lo de tu falta de apetito, siempre te decía que no tenias buen tipo, que estabas gorda, que deberías de adelgazar unos kilos que te sobraban, yo desesperado te respondía que lo que deberías de hacer es engordar un poco mas, que estabas demasiado delgada, que cualquier día se te llevaría el viento con una oleada…
Me prometiste que lo intentarías, que por mi conseguirías, no fue así, maldito sea, te destrozo la vida, no sabia que contigo aparte de las palizas, la violación traías un grave trastorno de alimentación, cual seria tu peso, te levantaba y no pesabas nada, una pluma, entre los dos lo superaríamos todo, te decía, lo peor a pasado, ahora solo quiero que pongas de tu parte y salgas de allí, eres preciosa y estaré allí para decírtelo cada día, para el resto de mi vida, era la primera vez que me enamore, lo daba todo por ti, quería lo mejor, hacerte feliz…
Nuestra vida, fue dura, terapias, luchas, desmoronándote, no podía verte así, me moría, miles de cajas de laxantes tiradas a la basura, meses de hospitales, no sabia que mas hacer, iba todos los días a verte, a darte apoyo, me decías una y otra vez que estabas bien, te miraba y no me daba cuanta de lo que veía en ti, tu cuerpo cambiaba a pasos avanzados, temía que te llevara, el frió, las manos amoratadas, tu rostro pálido, tus ojeras, tus ojos hundidos, fallecía cada vez que te veía en esas condiciones, te repetía, que para mi eras preciosa…
Siempre que volvías a casa, la decoraba con rosas, una tarta, diciéndote lo que te amaba, que no hay otra y jamás la va a haber, lo supe ese día bajo aquel porche, que tu ibas a ser lo primero, y ultimo de mi vida…Volvía del trabajo, y te encontraba llorando, diciendo que te iba a dejar por una mas delgada, mas guapa, te juraba que no iba a pasar eso, que no te iba a dejar, que si he tenido la oportunidad de conocer la felicidad, no seria un tonto y dejarla escapar, años, y mas años de terapia, y aun no estabas recuperada, sabia que ibas a vivir la vida con ello, pero lo entendía, lo comprendía, mientras te tuviera, haría todo lo que estuviera en mis manos para ayudarte, lloraba cuando no me veías, no comprendía el castigo de tu vida, no habías echo nada para merecer tal trato, tal castigo, me esforzaba por ser lo mejor de tu día, darte mi fuerza, mi cariño, el amor, mi futuro, me veía contigo, una familia, llenar esta casa de risa, de niños, sangre de nuestra sangre, cachitos de nuestra alma, formas una familia, empecé por regalarte aquel cachorro, solo quería verte feliz, que dejases de llorar, de obsesionarte con tu sombra, con tus curvas, con tu cintura, con tu reflejo, siempre que estabas delante del espejo, te rodeaba y te besaba mientras te miraba, diciendo que eres la mas guapa de esta Tierra, que no hay otra en este universo que sea como la princesa de esta casa, y que Sebastián, cuidaría de ti mientras yo no estuviera allí, en broma te decía cuando lo besabas que iba a ponerme celoso, y me besabas, parecía que todo iba mejor, éramos una familia, o lo parecíamos,  sabia que me amabas, y te esforzabas por recuperarte, te decía que no quería enterrarte, que si seguías así, estabas cavando tu tumba, yo quería casarme contigo, estaba completamente loco, te pedí la mano, no quería perderte, que esperaba verte en aquel altar, vestida de blanco, en ese aura, que siempre te veía, que mi corazón daba mil vueltas, soñaba con ese día, que llegara, que te pusiera el anillo en ese dedo, y declararle al mundo que eras mía, que eras ya mía, para siempre, te daba lo que estaba en mis manos, no me importaba nada, satisfecho quedaba cuando veía tu sonrisa sincera en mi cara, me cambiaste, me comprometí, cuidabas de mi, era el mas feliz hombre que podía haber, superamos grandes obstáculos, grandes luchas, pero tu aun temías por mi, por lo de tu ex, y eso que paso tiempo, no lo volvimos a ver…
Hasta un día de verano, fui un momento al baño, y al salir, te agarraba del brazo, zarandeándote, volviendo a maltratarte, me puse delante de el, y le exigí que te soltara, que delante de mi, no te iba a tratar así, que se acabo, que tiene lo que se merecía, que se marchara, y nos dejara, te soltó, me hablo con sarcasmo, diciendo que a mi me quería ver, y gritando delante de el me puse haciendo señales de que aquí estaba, que si quería partirme la cara, que adelante, no le temía, no duramos mucho otra pelea, mas sangre, mas disgustos..
Tu advirtiéndome de que esto no terminara, de que mejor te fueras, que me destrozaste la vida, te mira a los ojos, suavemente te bese, te dije que no, tu hiciste que mi vida sea maravillosa, que cada pequeño momento merecía mucho la pena, estaba muy contento con tu llegada a mi vida, que el no nos destrozaría jamás, que por muchas peleas que hubieran no renunciaría a ti, por nada de esta vida, tu eres lo primero, que te quede claro…
Celebramos nuestro compromiso, en un restaurante, en el restaurante donde me diste tu numero, amigos, familia, que preciosa estabas, tus ojos brillaban, estabas feliz, nos íbamos a casar, no teníamos fecha, pero no importaba, todo se solucionaría con el tiempo, mucha alegría, grandes sonrisas, muchas felicitaciones, mis amigos haciendo bromas, de que por fin había sentado la cabeza, con la mejor persona, y era mejor que me adelantara, o alguno de ellos te me quitarían, mis padres te adoraban como a su propia hija, mi hermana pequeña te contaba todo, tu la ayudabas, con amores, desamores, le dabas consejos, sobre sexo, sobre chicos, la peinabas, la cuidabas, confiaban mas en ti que en mi…
¿Qué mas quería? Era tan feliz, no podía estarlo más, y de repente apareció esa panda, en el momento inesperado, en un día tan señalado, lo reconocí, borracho, asta drogado, se trataba de tu ex, aun mis heridas de los nudillos no se habían curado, pero no iba a permitir que te pasara nada, ante todo tenia que cuidarte, de protegerte, te amaba tanto...
No venia solo, se había encargado de traer a toda una panda de desgraciados, tenia un mal presentimiento, no supe como explicarlo, mis amigos se dieron cuenta, de que iba a salir mal, se me acerco, diciendo haber que es lo que hacia ahora, no dudo en apuñalarme, levante el puño, no alcance a rozarlo, otra puñalada, los amigos peleándose con los tuyos, el restaurante escandalizando, veía mi sangre goteando, la veo brotar, no se cuantas puñaladas llevo ya, la camisa blanca se vuelve roja, mi visión se emborrona, escucho gritos lejanos, escucho, llamen a una ambulancia por favor, no reconozco la voz, mi hermana pequeña llora, ¿Dónde estas tu? Grito tu nombre, no te veo, no te veo, me desplomo, sentía frió, vi que se iban, corriendo, vi muchas caras a mi alrededor, todo el mundo tapándome las heridas, tu dándome la mano, llorando diciendo que no te dejara, pidiéndome que me quedara, lloraba, quería explicarte que no me iría, que iba a cuidar de ti, nunca estarás sola, nunca, pero al intentar hacerlo, solo podía escupir sangre, escuchaba voces que me decían aguanta, que la ambulancia estaba de camino, que no tardarían, mi hermana, mi madre, mi pobre padre, y tu, dios mió, un instante, y todo puede llegar a ser fatal, las circunstancias cambian tu vida, y estaba lejos, en la lejanía, viendo ese futuro, con hijos, tu guapísima, yo en el altar esperándote, ya no escuchaba nada, y no sentía ya tu mano apretando la mía, no sentía ese dolor, no sentía, ese frió, ni el calor de las lagrimas, no veía vuestros rostros horrorizados, la ambulancia ya había llegado tarde, demasiadas puñaladas, no podían hacer nada, demasiada sangre perdida, no me dio tiempo a despedirme, a decir que os quería, que te amaba, que sentía mucho dejarte y no poder cuidar de ti, que aunque me fuera estaría a tu lado, velándote, que no lloraras por mi, que cuidaras de mi querida madre, de mi pobre padre, que jamás dejaras a mi hermana sola, que te encargaras de Sebastián, el estará a tu lado, protegiéndote…
Que no recayeras que no te consumieras, tu eras bella, que fuiste lo mejor que me paso, que no renunciare nunca a ti, me marche pero estaré allí esperándote, fuiste mi primer y ultimo amor…
La vida se define en segundos, y cada segundo puede transformar tu vida, las decisiones te acompañan a lo largo de tu camino…Yo quería hacerte feliz, y espero haberlo conseguido, los años que estuvimos juntos, siempre te recordare bajo ese porche, tan preciosa, enigmática y misteriosa…
Nunca dejare de recordarte...

La muerte no nos roba los seres amados. Al contrario, nos los guarda y nos los inmortaliza en el recuerdo. La vida sí que nos los roba muchas veces y definitivamente   François Mauriac (1905-1970) Escritor francés.

1 comentario:

  1. me ha encantado, esta absolutamente genial!! te sigo sí o sí :)
    pasate por el mio:
    veintiochodemarzo.blogspot.com

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