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martes, 4 de diciembre de 2012

Sirena




No pude evitar fijarme en ella, tenia algo que me cautivaba, aunque nuestros ojos jamás se saludaron, la intentaba adivinar, quedarme con sus gestos, su forma de retirarse el flequillo, sus mejillas enrojecidas a causa del viento, el frió hacia que la sangre que emanaba bajo esa capa de piel fina, de marfil, le diera el toque necesario de un rosado suave, su aliento salía de su boca humeante y se mezclaba en la atmósfera, sus ojos marrones, como la tierra fértil, tras una lluvia, sus labios con un toque de media sonrisa, no se la veía feliz, pero tampoco triste, aun así, reclamaba mi abrazo, no porque me lo pidiera, si no por el simple echo de que era tan pequeña, que era imposible no sentir protección
Coincidíamos tantas veces, en la misma parada o supermercado, nunca me atreví a decirle nada, la espiaba, envidiaba aquellos que la miraban, sentía ganas de decirle cosas, pero no reparo en mi nunca, asta que se le escapo ese tarro de la bolsa, fue allí cuando nuestros ojos se miraron, un instante de silencio, se hacia eterno, mis manos tocaron sus dedos fríos, y sentí una especie de electricidad recorriéndome, la salude, no dejo de mirarme, me lo agradeció, escuche su voz, suave, calida, melódica, me imaginaba ya como sonarían otras palabras dichas por su boca, esa boca que deseaba probar, esa fruta deseada, acariciar su lengua, y soñar, soñar..
Gracias al destino, nuestro encuentro fue más allá, y pude conocerla, saber su nombre, estar mas cerca, pero no lo suficiente como para sentir su aroma, su olor, me ponía tonto a su lado, las cosas transcurrían lentas, era torpe en su compañía, me imaginaba la imagen que debería de causarle, que podía pensar de mi.
Mi corazón no tenia el coraje de decirle que sentía por ella, la admiraba en la distancia, respetándola, pero la paciencia me dio una sabia lección, una noche, cuando quedamos los dos a tomar algo, la deseaba en aumento, siento el momento con cerrar los ojos, su beso inesperado, me quede petrificado, no lo soñaba, lo sentía, sentía su boca abriéndose, buscando la mía, sus manos recorriendo mi cara, su respiración, mis manos se posaron a su alrededor, se separo un momento, diciendo que no podía resistir mas, que si no lo hacia yo, se lanzaría ella, se la jugo, desde ese día fue mía, solo mía, no me esperaba que me pasara eso, que sintiera la vida despierta recorriendo por mis venas, deseaba verla cada día, salía corriendo, a encontrarla y amarla…
Lo que me sucedió, fue un cuento, era de película, no me cansaba, conocerla, desvelando poco a poco su vida, averiguando su historia, daba las gracias a Dios por enviármela, por dármela, cada noche con una sonrisa, era enormemente feliz y todo se debía a ella, en poco tiempo era su confidente, su apoyo su ayuda, su humor ascendiendo, el brillo de sus ojos aumentaba, su sonrisa no se borraba de su cara, no me entregue nunca a nadie así, ame pero nunca de esa manera, no se trataba de algo pasajero, de un simple juego, no quería que fuera una muñeca en el baúl de mi vida, quería que fuese la reina, única…
Se lo demostraba con calma con paciencia, con pequeños regalos, me interesaba sus gustos, su música, sus películas... la halagaba, no iba corriendo, esperaba el tiempo que hiciera falta, y poco a poco todo llego, el día que te entregaste en cuerpo y alma, no había preparado nada, quise sorprenderte con algo, tu piel envolvía mi piel, la carne era una, espere mucho para saborearte, te deseaba tanto, tocándote con cuidado, tu piel suave, olías a tantos aromas, flores que desconocía, un toque de tu colonia, crema, recorriéndote, dejando parte de mi en ti, impregnándote de mi amor, te bese tanto, aun pensaba que estaba todo en mi imaginación, no creía que fueses real, que te encontrabas allí, frente a mi, besándome, feliz, sonriéndome, nuestro amor fue único, luego volvieron a haber muchos lugares, inolvidables, salvajes, dulces, pasionales, vitales, explosivos…
Pero la primera vez que te tuve en mis brazos, desnuda, con un único collar, dos corazones entrelazados, me explicaste que así se encontraban los nuestros, para que nunca nadie pudiera separarlos por mucho que se lo propusieron, no comprendí muy bien lo que quiso decir aquello, pero lo averigüe años después, también me dijiste que no importaba el lugar, si no con la persona que estuvieras, y que yo era la adecuada...
Desde aquel día no solté tu mano, temía perderte aunque fuera un instante, te necesitaba, me dabas la vida, y lo mejor que había en ella, eras tu, no puedo explicar la locura, me dabas fuerzas, ganas, me volviste loco, y tu mirada, me imploraba que no te dejara escapar, aunque no llegaste a decírmelo, lo que tu corazón no se atavía a decir, tu mirada me lo dictaba todo, la entendía, y me volví sumiso a su brillo, a su luz, tan mágicos, y alegres…
Me mal acostumbraste a los besos a media noche, los del desayuno, a tu lado sensible, ahora niña dulce ahora salvaje, pura locura, no sabia que esperar, tenias contestación a todo, me sorprendías a cada momento, que contento me encontraba, tu risa escandalosa, tus lagrimas resbalando por la mejilla, te reías de tus propias tonterías, como vivías los segundos, diciendo que la vida es corta, y merecía la pena tener buenos recuerdos, mas si estabas a mi lado, como te abrazaba, tan pequeña, cosa delicada…
Recuerdo tus intentos de cocinar, fallados, diciendo que me ibas a intoxicar, acabando por pedir una pizza, jurándome que mañana te esforzarías y me sorprenderías, que iba a tragarme mis propias burlas, que los guisos no se te quemarían, que la carne no se chamuscaría, entre risas te decía que no te olvides del numero de los bomberos por si había un incendio…
Poniendo cara de enfado, pellizcándome del brazo, maratón sobre maratón, riéndote como una loca decías que acabarías echa una maestra, pero siempre acababas llamando a algún lugar y encargando comida precocinada, la comida se te resistía, pero no me importaba mientras tuviera tu boca yo no me resistía…
También recuerdo esos juegos con las notas, cuando llene la casa entera con precauciones, sobre todo en la cocina, cuando me la devolviste la jugada con las camisetas arrugadas, diciéndome, hemos aprendido a plancharnos solas, me mirabas de reojo, haciéndote la dormida, te entraban ganas de reír, y yo de acostarme a tu lado y hacerte el amor, no olvidarme nunca de tu olor…
Un día mientras te perdías en mi rostro, acariciando mi hombro, te pregunté en que pensabas, me dijiste, que lo engreído y estirado que te parecía cuando me veías, así supe que sabias de mi existencia, que te hacías la dura la difícil, como te gustaba jugar, me volvías loco, perdía la concentración, mi mente te la dedicaba por completo, no estaba en las nubes, estaba contigo, amándote.
Tu tiempo libre te dedicabas a hacer trastadas, amueblando la casa, querías dejar tu huella, y la dejaste en todos los lugares, sobre todo en mi corazón, me sorprendí cuando llegue un día a casa, entre en el dormitorio, una frase “Tu completas mi corazón” sobre la pared, tu mano estaba abajo pintada de rojo, se apreciaba al detalle, me emocione, abrazándote al vuelo, besándote fuerte, me tendiste el cubo, enseñándome que tenia que dejar mi huella completando el corazón, quedo gravada en la pared nuestra huella, yo ilusionado con ella, esperando que nunca hubiera que pintar encima y borrarla.
Nuestro corazón permaneció por siempre entrelazado, unido.
Era lo que me gustaba de ti, la vitalidad, lo impulsiva que eras, sin prejuicios, sin miedos, nadando a contracorriente, no eras la persona con la que iba a aburrirme, porque cada día era una sorpresa, abrir los ojos divisarte, saber que me esperaba algo nuevo, una nueva invención, una mala idea, acabando en lo mejor, no podía decirte no y me arrastrabas hacia lo prohibido, cuando no te seguía, me sacabas la lana me la entregabas y decías que estaba para hacer calceta, abuela, no se de donde aparecía siempre, creo que la llevabas en el bolso, y acababas convenciéndome, noches perdidas mirando las estrellas, haciendo el amor junto a ellas, colándonos en piscinas ajenas, gritos de iros fuera, colarse en el cine, locas sorpresas, apuntándome a salones de baile, diciendo que teníamos que aprender a bailar el vals, para cuando te iba a pedirte matrimonio, mirándote seriamente te contestaba que tu no te querías casar, contestabas, nunca se sabe lo que te prepara la vida, pero que manera mas loca, colándote, llevando lo que deseabas, no había limite, eras imparable, no terminabas cansándote, necesitabas hacer muchas cosas, aprovechar el día, su luz, absorbiendo con tus poros, quedándote con todo, hacinado lo mismo con la noche, hacías los instantes tuyos, y yo siguiéndote por el sendero, corriendo tras de ti, alcanzándote, me hacías resurgir, la gente me veía mucho mas feliz, les hablaba de ti, con la sonrisa de oreja a oreja, eras la salud de mi vida y el huracán que arrasaba por donde pasaba…
No podría cambiarte por nada, y cambiar nada de ti, me gustaba tal y como eras, vivaz, mimosa, dulce, amable y loca, una persona de la cual podría escribir paginas y no cansarme, historias, largas, batallas, recuerdos, vivencias, marcas, como aquella del coche, tu fuerza incontrolada la pagaba la puerta, igual que aquel inocente empujón que por poco me saca un ojo, mi ceja quedo marcada, sangre, te disculpaste, diciendo que me cuidarías, aun que sangrara, no pude evitar besarte, no me hacías daño, no me dolía, además no quería sufrir con tu comida, esos cuidados no eran necesarios, los temía, pero era un momento en el que nos reímos…
Recuerdo aquel cumpleaños, una diferencia de edad nos separaba, pero no me importaba, se que era el hombre que buscabas, llegue a la puerta, una nota pegada en la puerta “busca, sigue la sorpresa”  velas en forma de corazón, al lado del pasillo, notas en el suelo, deje aquí su chaqueta, su camiseta, termine por encontrarte en la bañera, con las puntas del cabello cayendo por tu hombro, húmedas, algunas pegadas a tu cara, espuma, mas velas, no espere, me lance en la bañera, risas, cubriendo tu rostro con espuma, en el salón una cena para los dos, dude en probar, me dijiste que no habías cocinado, que me fiara, por fin cocinabas bien, me burlaba de ti, me arrastraste al dormitorio, corazones hechos por ti, diferentes, pintados a mano, rojos, cubrían una cama con unas sabanas blancas, y te entregaste a mi como nunca, nuestra piel se estremecía al rozarse, no parabas de decirme mientras me besabas, cuanto podías amarme, tocando mi pelo aun húmedo, tus ojos lloraban, pero tu boca sonreía, me decías lo feliz que te hacia, te contestaba que en eso consistía esto del amor, no podré olvidar esa noche nunca, cada movimiento lo tengo gravado en mi retina, mi mano en tus caderas, tus labios besándome suavemente, casi posándose, rozándome, palabras que susurrabas, que no te abandonara, que no huyera de ti, que no desapareciera, que ese momento no acabase, que te prometa que nunca te marcharas, que yo era tu paraíso, retirando tu cabello, besando tu frente te juraba que no te dejare, que no llegara el día en el que te librases de mi, esa noche te dije que no te dejaría asta que te dormiste, pegada a mi cuerpo, tu respiración tranquila, calmada, esa carita, no podía resistirme a besarte de vez en cuando la frente, la mano…
Que suerte tenia al tenerte, al poder poseerte, nada se comparaba a ti, nada te hacia frente, no había dos como tu, y yo tenia la suerte de tenerte entera para mi, me sentía como en un sueño, algo irreal, a veces pensaba que no estabas a mi lado, que te estaba soñando, te acariciaba, y eras tu a mi lado, dándome lo que nunca he recibido, teniéndote a ti era mas que feliz, me sentía lleno, completo..
Un viaje preparado, mi mayor ilusión, preparando hasta el más pequeño detalle, iba a pedirte ser mía, escogí esa maldita playa, a orillas del mar, te iba a declarar mi amor, pedirte matrimonio, emocionada, no sabias donde íbamos, intentabas sonsacármelo, pero no te solté nada, cantabas canciones a plena voz, mas que cantos eran gritos, riéndome, asegurándote que pasaba vergüenza, dejaba que expresaras, tu emoción, bailando, cantando para mis oídos, alguna parada, ya intuías a donde íbamos, te sorprendía mi iniciativa, pero te tenia una sorpresa, un fin de semana precioso, una habitación que daba al mar, sabia que te encantaría, sabia lo mucho que amabas el mar, quise sorprenderte, en la noche, una mesita con champán iba a pedírtelo de forma especial…
Aun faltaba, cuando llegamos te emocionaste, llorabas sonreías, me besabas, eras esa niña dulce que me gustaba, dimos un paseo, confidencias de amor, palabras que no olvido, que aun suspiro, te regale un vestido, sencillo, pero tu con tu belleza lo resaltabas, maravillosa, una cena, en un restaurante, todo estaba previsto, temblaba, pero me contenía, me daba miedo que me digieras que no, no estaba preparado para esa respuesta…
Llego aquella noche,  inolvidable, tu muy emocionada, la brisa jugaba con tu pelo, con tu vestido, lo movía, yo temblaba, me arrodille ante ti, cogi tu mano, y me declare, con aquellas palabras que solo nosotros dos podíamos entender, diciéndote que quería que fueras siempre mía, que nada y nadie nos separaría, porque nuestros corazones estarán siempre entrelazados, atados uno al otro, que si querías compartir el resto de tus días, asta el fin a mi lado, te emocionaste, llorando, gritándome si, si, el anillo en tu dedo, eras mía, eternamente mía, que destello de luz en tu mirada, brindando, diciendo que era el día mas feliz de tu vida, sacando fotografías, sonriendo, la luna de fondo, todas esas estrellas no brillaban como tu, emocionadísima me gritaste a mi, luego al cielo, que querías celebrarlo como debe ser, te quitaste el vestido, tu piel blanca brillaba a la luz de la luna, parecías echa de seda, se reflejaba la noche en ti, te dije que no, hoy no, intente detenerte, testaruda como siempre, te metiste de lleno, disfrutándolo, diciendo que hacia un poco de frió, pero que te estabas acostumbrada, te pedí que no te alejases, escuche un sordo sonido, un grito ahogado, me asuste, estaba quitándome la camiseta, pidiendo que no bromearas con eso, pero no escuche contestación, me adentre en el mar revuelto, buscándote, gritando, el tiempo pasaba y no te encontraba, las lagrimas descendían de mis ojos, la desesperación hacia su presencia, te pedía que no jugaras, personas escucharon mis gritos y llamaron para pedir ayuda, otros ofrecieron la suya, para cuando te encontramos, amanecía, demasiado tarde, tu cuerpo en mis brazos, amoratado, parecías un maniquí, frió, tu alma, ya no estaba allí, en el día mas feliz de nuestra vida, el destino se te llevo.
Al que una vez le di las gracias, ahora lo maldecía, eras lo más valioso de mi vida, y ahora ya no estabas, sosteniéndote delicadamente, me quede contigo en mis brazos, esperando que el calor de mi cuerpo reviviera el tuyo de alguna manera, bese tus labios, una y otra vez, aquellos que me sonreían, y me besaban, ahora fríos, no podía creer que el mar te llevara con el, que me dejara sin nada, quede echo polvo, hace unas horas, estabas llena de vida, y ahora sostenía tu cabeza, mirándote, como si no fuera aquel yo, como si fuesen otros, no, esa no podía ser mi historia, mi final, mi vida, necesitaba despertar, sentía mi cuerpo sin fuera, agarraba tu mano, no quería que te me quitaran, perdiendo el control, gritaba, quería que todo volviera, a la normalidad, te llevaron, no te merecías ser tratada así, no, tu no…
Llego el día de tu despedida, sabía que si algún día te ibas a marchar, querías que te incineraran, pedí que te pusieran aquel vestido que te regale, me devolvieron el anillo, aquel que nos uniría por siempre, te vi por ultima vez, tan hermosa, aun así sin vida, parecías una muñeca, aun no me lo creía, pero si se trataba de ti, sin duda alguna, tu collar lo tenia yo, no me lo quitare jamás…
Fue duro devolverte en el agua donde dejaste tu alma, pero pensé que era lo mejor, adorabas el mar, y tu alma estaría siempre allí, tu voz ahora estaría mezclara con el sonido de las olas, olerías a sal, era un precioso lugar, aunque lo odiaba, me ardían las entrañas, te me arrebataron, y yo fallecí el mismo día que tu, mi alma se fue contigo, la mitad de mi corazón estaría donde tu estabas ahora…
Han pasado 52 años, y cada año que pasa, vuelvo a esta playa el mismo día, para saludarte, para que veas que te sigo fiel, aunque haya rehecho mi vida, no llenaron jamás el rincón que dejaste, es reemplazable, era tuyo, y siempre será así, guardo tus cosas, y cada año tiro un corazón, de esos que había sobre nuestra cama, puede que haya rehecho alguno, reemplazando los tuyos, para conservarlos, el mural de la cama quedo intacto, nadie lo toco, era nuestro la muestra de los días mas felices de mi vida, no me case, no pude dar el paso, tire el anillo, era tuyo, debías de llevarlo, conservarlo, una muestra de la fuerza que nos unía, no e amado a nadie, y no hice el amor con tanta pasión como lo hacia contigo.
En mi testamento deje escrito, que me incineren y que me tiren al mar, a este mar en concreto, quiero unirme contigo, volver a amarte, reencontrarte, porque ni los años han conseguido borrarte, ni las lagrimas olvidarte, mi sonrisa se fue contigo, en el abismo, en este infinito, mirando hacia el frente, no hay final, como no lo hay por lo que siento hacia ti, sea el mundo que sea, como sea, daré contigo, y te volveré a amar, como nunca, perderme en tu mirada, escuchar tus carcajadas, tu voz, no te e dejado, me has dejado tu, pero llegara el día, en el que volvamos ha estar unidos, caminando de la mano, saludándose nuestras miradas, lo estoy deseando, siempre has sido y serás mía…
Mi pequeña sirena…


La magia del primer amor consiste en nuestra ignorancia de que pueda tener fin.
Benjamin Disraeli (1766-1848) Estadista ingles.

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