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martes, 3 de julio de 2012

Mi propio océano


¿Sabéis esos días en los que piensas que ya no puedes hundirte mas, que parece que has tocado fondo?
Es cuando te das cuenta de que tu vida es un gran océano, oscuro, frió, y solo, te ahogas, te atrae, y sientes como te ahogas que la luz se aleja mas de ti, cada vez mas distante, y mas difícil de alcanzar, pero sin embargo te vas adentrando en esa oscuridad, sabes que no estas solo, y allí hay criaturas, que se alimentan de ti, o que las vas alimentando tu, que te devoran, que te dejan sin aliento, o puede que solo sean un cúmulo mas de problemas.
Las temes, y las relacionas con todos esos problemas o esas personas que traen el caos a tu vida, temor, recuerdos y fragmentos de dolor, intentas luchar con todas tus fuerzas, intentas alcanzar la luz, sostenerla con tus propias manos, pero es inevitable perderla, quieres respirar el puro aire, que la ansiedad se valla, que tus pulmones tenga un ritmo constante, que tu corazón no sienta mas pinchazos, y que todo se calme.
Pero no hay manera.
Me sigue tragando, desciendo, consciente de que mis fuerzas me abandonan, y al final cedo, dejándome llevar, ya no quiero luchar, ya no tengo fuerzas, y ya no puedo, la angustia es mas grande, el dolor mas fuerte, y no encuentro nada de valor en mis bolsillos, no hay nada a que aferrarse, porque los sueños nos desilusionan cuando no se cumplen de la misma manera en la que nos los planteamos, que si las ilusiones no son las mismas, nos defraudan, pero así es la vida, hay que aferrarse, o hundirse, y yo escogí hundirme, dejarme llevar, irme lejos, navegar, sumergirme en mi interior, y no salir mas a flote, cerrando las puertas, no dejar que nadie pase y huir, de aquello que puede destruirme o de aquellos que están destinados a hacerme sufrir, no creo en lo bueno, porque no he podido jamás tocarlo, y hace tiempo que conozco el sufrimiento y la soledad, son como una mochila, la llevo a todas partes. Huir no es de cobardes, si no adelantarte a lo que puede suceder, a la catástrofe que puede derrumbar los muros que tanto te ha costado construir, que tanto has sudado en levantarlos, en miles de promesas, en miles de juramentos, y fuerzas, lagrimas, todo para nada…
Pero no termina, creía haber tocado fondo, estar en la profundidad, y solamente acaba todo de empezar, me encuentro por la mitad, y aun queda camino por recurrir, aun hay lugares mas oscuros, en los que no puedes ver ni la luz de lejos, en los que solo estas tu y tu pánico, te atrapa, no te escuchan y las lagrimas no valen, se dispersan entre la sal, no pedía lastima, si no una mano a la cual aferrarme, pero te encuentras con puertas cerradas, o con puertas que te acaban de estampar en las narices, pero así es la vida, tu necesitas, y te dan la espalda, y tu debes de estar dispuesta a aguantar, y cargar, con el peso de los demás y los propios, porque la gente egoísta, tiene la característica de pensar y acordarse de ti en sus peores momentos, creyéndose, que por preguntarte “¿Qué tal?” ya se esta preocupando por ti…
Pero realmente quien se siente a tu lado, y te seca las lagrimas, o quien mira a través de tus ojos, y ve que están constantemente llenos de lagrimas y empañados, que en mitad del caos de la vida, gritarías con fuerza, quizás para que exploté el mundo, o puede que para se detenga el tiempo, y te de un suspiro, un descanso, pero nadie sabe, con lo que puedes llegar a cargar, la gente es cínica, usa sus problemas con fines, sexuales, como lastres, como victimas, y a ti, quien te pregunta en que piensas cuando tu mirada se evade en la distancia, en el frente, porque nadie te pregunta, o adivina tu sonrisa falsa, o porque te tiembla el pulso, pero es fácil de solucionar eso, con decirte, ·¿Qué tal?” esperan tu ayuda, aunque jamás te la hayan dado, cuando has querido explicarle algo, te decían “llego tarde” “he quedado” “tengo prisa”..
¿Por qué debería yo de darles mi mano? Porque debo de consolar a los demás, ser el yodo para sus heridas, acaso esas personas han sanado algo en mi, o me han hecho la existencia mas fácil, ahora el termino amistad, se usa muy a la ligera, como muchas otras cosas en este mundo, pero es lo normal, yo que pensaba que la amistad era incondicional, para lo bueno y lo malo, algo eterno, un amor diferente, pero ahora es mas, personas que quieren aprovecharse de ti, que seas su consuelo, su clinex, sea el termino que sea, o en el sentido que sea, mucha gente no se acuerda de tu existencia si no están en ese océano…
Pero cree alguien, que a mi me han enseñado a nadar, o me ha sacado a flote, de echo sigo aquí, hace mucho que me encuentro sumergida, hace tiempo que no salgo de el, pero he aprendido sola a nadar, y aunque este ancla me lleve cada día mas al fondo, no voy usando mis problemas, no me voy arrastrando, no necesito ser la carga de nadie, no  me aprovecho de ellos, para conseguir algún propósito, esto es mió, es intimo, es parte de mi alma, es mi dolor, es mi espina, es mi grito, son mis lagrimas, esta soy yo…
Soy mi propio monstruo, con mis demonios dentro, que intentan salir, los mantengo dentro de mi, camino con ellos, escucho sus voces y por mucho que suba el volumen de la canción los escucho, siento sus púnalas, sueño con ellos, son parte de mi vida, de mi pesadilla, de mi destino, de mi camino…
Y aunque respire, hace mucho que he muerto, el mundo sabe como destruirte, como encargarse de golpearte, de hacerte pedazos, pero aunque no pueda levantarme, ya no necesito palabras falsas, ni personas que se creen mejores, por indagar, eso no es ayudar, es escarbar en tu vida, la verdadera persona que se preocupa, no te sonsaca, te seca las lagrimas, y te susurra al oído que si necesitas hablar esta allí…
Cada uno tiene su propio océano, pero debe aprender a nadar con lo suyo, algunos tienen a que amarrarse, y otros no, mucha gente no tiene ni poder para salir, y no se lamentan de ello, continúan y siguen, esperando el final… sea cual sea…

1 comentario:

  1. que texto mas cierto, quizá la gente solo te llegue a comprender cuando este en ese océano,cuando roze lo que a ti te ahoga. Es ley de vida. Y el cinismo también lo es.
    Pero animo.Si has nadado tanto y has conseguido no hundirte del todo, todavía puedes impulsarte y salir

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